
Mangrove Breakthrough es una iniciativa global que surge en un momento decisivo para la acción climática y la protección de la biodiversidad. Fue lanzada oficialmente en 2022, durante la COP27 en Sharm el-Sheikh, como parte de los Ocean Breakthroughs impulsados por los High-Level Climate Champions de las Naciones Unidas, con el objetivo de posicionar a los manglares como una solución estratégica frente a la crisis climática, ambiental y social que enfrentan las zonas costeras del mundo. Su aparición responde a la necesidad urgente de acelerar la protección de ecosistemas que, pese a su alto valor ambiental y económico, han sido históricamente subestimados en la toma de decisiones públicas y privadas.
Las recientes emergencias climáticas en América Latina —desde severas inundaciones en Colombia, hasta ciclones costeros en Brasil y tormentas extremas en México— han golpeado directamente a comunidades, infraestructuras y economías locales. Esta realidad tangible demuestra que la crisis climática ya no es un escenario futuro, dándole una nueva dimensión a la urgencia de adaptación. Para reducir riesgos, proteger territorios costeros y salvaguardar medios de vida, los manglares emergen hoy como la infraestructura natural indispensable para enfrentar estos embates.
Esta iniciativa nace del reconocimiento científico y político de que los manglares son uno de los ecosistemas más valiosos y, al mismo tiempo, más amenazados del planeta. A pesar de ocupar una fracción mínima de la superficie terrestre, desempeñan un rol desproporcionadamente alto en la captura de carbono, la protección costera frente a tormentas e inundaciones, la conservación de la biodiversidad y el sustento de millones de personas. Sin embargo, como consecuencia de actividades humanas, más del 50 % de los ecosistemas de manglares evaluados están clasificados como vulnerables, en peligro o en peligro crítico según la Lista Roja de Ecosistemas de la UICN, un estándar reconocido mundialmente para la salud de la naturaleza.
“Caminar un manglar en Providencia después del huracán Iota fue entender que este ecosistema sostiene mucho más que biodiversidad. La pesca, la protección frente a tormentas, la identidad cultural y la economía local dependen directamente de su buen estado. Ahí entendí que los manglares no son una variable ambiental: son infraestructura natural que sostiene dignidad humana”, señala Carlos E. Correa, embajador global de Mangrove Breakthrough, al referirse a su experiencia en un departamento insular de territorio colombiano.
En este escenario, el Mangrove Breakthrough se plantea como una respuesta global cuyo propósito central es movilizar 4 mil millones de dólares, así como asegurar la conservación, restauración y financiamiento sostenible de al menos 15 millones de hectáreas de manglares hacia 2030, alineándose con los principales compromisos internacionales en materia de clima, biodiversidad y desarrollo sostenible.
Esta iniciativa busca alinearse con los compromisos internacionales adoptados en el marco de la COP27 junto con las agendas globales de adaptación y resiliencia climática, con el propósito de fortalecer la resiliencia de 4.000 millones de personas frente al cambio climático para el final de la década.
Más que una iniciativa aislada, Mangrove Breakthrough funciona como una plataforma catalizadora. No opera como un fondo único ni como una organización ejecutora tradicional, sino como un mecanismo de articulación que conecta a gobiernos, organismos multilaterales, sector financiero, filantropía, sector privado, infraestructura costera, comunidades locales, academia y organizaciones ambientales bajo un marco estratégico compartido. Esta arquitectura colaborativa permite acelerar acciones, escalar soluciones basadas en la naturaleza y orientar recursos hacia donde el impacto puede ser mayor.
“Cuando los decisores entienden que un manglar bien conservado protege carreteras, puertos y ciudades, el cambio mental es inmediato: pasa de verse como un problema a entenderse como un activo estratégico”, añade Correa, subrayando la importancia de transformar la narrativa en torno a estos ecosistemas.
El alcance geográfico de la iniciativa es global, con un fuerte énfasis en los países que concentran la mayor extensión de manglares del mundo. A la fecha, cerca de 50 gobiernos nacionales y subnacionales han respaldado oficialmente Mangrove Breakthrough, representando aproximadamente el 60 % de los manglares a nivel global. Esta adhesión voluntaria constituye una señal política relevante: las naciones reconocen el valor estratégico de los manglares e incorporan su protección dentro de sus agendas climáticas, planes de adaptación y compromisos internacionales.
La iniciativa Mangrove Breakthrough es diseñada y desarrollada junto a la Global Mangrove Alliance, una coalición que reúne a más de 30 organizaciones líderes en conservación, entre ellas WWF, IUCN, Conservation International, The Nature Conservancy y Wetlands International. Este respaldo técnico y científico garantiza que las acciones promovidas por la iniciativa se basen en evidencia, mejores prácticas y aprendizajes acumulados en territorio. A su vez, el acompañamiento de los Climate Champions de la ONU asegura la articulación con la arquitectura climática internacional y la visibilidad en espacios de alto nivel como las Conferencias de las Partes.
“Hemos creado un movimiento global para asegurar que toda inversión en zonas costeras integre el valor de los manglares. Desde lo local hasta lo global, Mangrove Breakthrough busca que la naturaleza sea parte central de las decisiones económicas y de desarrollo”, afirma Ignace Beguin Billecocq, director ejecutivo de la iniciativa.
Más allá de su alcance ambiental, Mangrove Breakthrough busca transformar la forma en que el mundo valora los manglares, reconociéndolos no solo como ecosistemas a proteger, sino posicionándolos como infraestructura natural esencial para la resiliencia climática, la estabilidad económica de las comunidades costeras y la transición hacia modelos de desarrollo más sostenibles.
Se puede acceder a la versión en inglés de este artículo aquí.