Mangrove Breakthrough: la hoja de ruta hacia 2030

4 mil millones de dólares movilizados y más de 15 millones de hectáreas protegidas y restauradas son las metas

La hoja de ruta de Mangrove Breakthrough hacia 2030 busca llevar la protección y restauración de los manglares a una escala acorde con la magnitud de la crisis climática que enfrentan hoy las zonas costeras del mundo. Alcanzar los objetivos de la iniciativa no solo implica cumplir metas cuantitativas, sino marcar un punto de inflexión en la forma en que los manglares son valorados por los responsables de la toma de decisiones públicas y privadas. Los recientes embates climáticos en la región —como las graves inundaciones en Colombia, los ciclones extratropicales en Brasil y las tormentas severas en México— han puesto en evidencia la fragilidad de territorios, infraestructura y economías locales. Ante esta realidad, el debate sobre adaptación y resiliencia dejó de ser teórico para convertirse en una urgencia de política pública y planeación económica.

De cara a 2030, la iniciativa no solo se propone cumplir metas cuantitativas, sino transformar estructuralmente la forma en que los manglares son valorados, financiados e integrados en las decisiones públicas y privadas. La meta de movilizar USD 4.000 millones para la conservación, restauración y gestión sostenible de manglares representa un punto de inflexión, al momento en que la oferta y la demanda de proyectos, las políticas públicas, los instrumentos financieros y las soluciones tecnológicas habrán alcanzado un nivel de madurez y sofisticación suficiente para consolidar una nueva forma de valorar y financiar estos ecosistemas. Alcanzar esa cifra implica cerrar la brecha financiera que hoy limita la escala de las soluciones basadas en la naturaleza, mediante nuevos modelos, mayor coordinación internacional y una lectura más estratégica del riesgo climático.

Uno de los pilares de esta hoja de ruta es la consolidación de una arquitectura financiera capaz de atraer capital a gran escala y reducir los riesgos asociados a proyectos de manglares. Instrumentos como el Mangrove Catalytic Facility han sido diseñados para desbloquear iniciativas en etapas tempranas, combinando capital semilla, asistencia técnica y mecanismos financieros concesionales que permitan posteriormente el ingreso de bancos de desarrollo, fondos climáticos e inversionistas privados. La lógica es clara: sin estructuras que reduzcan la incertidumbre y mejoren la bancabilidad, la ambición climática no se traduce en impacto real.

A futuro, Mangrove Breakthrough apunta a consolidar un conjunto sólido de proyectos listos para escalar, distribuidos en regiones estratégicas y alineados con prioridades nacionales. El trabajo con gobiernos es clave en este proceso, integrando los manglares en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), los planes de adaptación y las estrategias de desarrollo costero. “Cuando un país entiende que la pérdida de manglares no solo genera impactos ambientales, sino costos fiscales inmediatos y mayores riesgos para su infraestructura; la conversación cambia. Para un ministro de finanzas, el manglar deja de ser conservación y se convierte en gestión del riesgo”, explica Carlos E. Correa, embajador global de Mangrove Breakthrough.

El sector privado también ocupa un lugar central en esta proyección. Mangrove Breakthrough busca demostrar que invertir en manglares no es únicamente una acción ambiental, sino una decisión estratégica con retornos climáticos, sociales y económicos. Sectores como infraestructura, turismo, agricultura costera y finanzas sostenibles enfrentan crecientes riesgos asociados a la pérdida de ecosistemas naturales. “Sin manglares, los portafolios de inversión costera están expuestos a riesgos mucho mayores. Integrarlos en cada decisión relevante permite construir inversiones más resilientes y, al mismo tiempo, abrir nuevas oportunidades de negocio”, señala Ignace Beguin Billecocq, director ejecutivo de la iniciativa.

Otro componente clave de la hoja de ruta es el fortalecimiento del monitoreo, la transparencia y la rendición de cuentas. El uso de plataformas digitales de mapeo y seguimiento permite medir avances, identificar áreas prioritarias y evaluar impactos en tiempo real, generando confianza entre gobiernos, inversionistas y socios estratégicos. Estas herramientas son fundamentales para demostrar que la protección de manglares no solo es deseable, sino medible, verificable y escalable.

En el plano político y de gobernanza, la iniciativa continuará ampliando su base de apoyo internacional, sumando países, ciudades y regiones costeras, y fortaleciendo la cooperación entre territorios que enfrentan desafíos similares. Casos como Colombia e Indonesia han demostrado que la combinación de liderazgo político, evidencia técnica y claridad sobre los beneficios económicos puede acelerar la toma de decisiones. “El proceso funciona cuando se conectan las prioridades locales con una propuesta de valor global clara. Mangrove Breakthrough actúa como catalizador de esa conexión”, añade Beguin.

Mirando hacia el final de la década, Mangrove Breakthrough se proyecta como un referente global en soluciones basadas en la naturaleza. Su enfoque integral, que combina ciencia, financiamiento, política pública y acción en territorio, busca demostrar que es posible enfrentar simultáneamente la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y las desigualdades sociales. En un contexto marcado por emergencias climáticas cada vez más frecuentes, la iniciativa propone un nuevo paradigma: reconocer a los manglares como infraestructura natural crítica y aliada estratégica para la resiliencia de comunidades y economías costeras en todo el mundo.

Se puede acceder a la versión en inglés de este artículo aquí.

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